jueves, 21 de octubre de 2010

LA MÚSICA COMO MEDICINA



CAPÍTULO VI

RECIENTES DESARROLLOS
EN LA
TERAPIA MUSICAL

LA MÚSICA COMO MEDICINA

Es claramente evidente que la Nueva Era está produciendo una nueva
ciencia de curación; de todos modos, podemos decir que es nueva.

Aunque sus elementos básicos son más antiguos que Pitágoras, nuestra era
está redescubriéndolos de una manera únicamente suya. Esta nueva
versión es, y sin embargo no es, la ciencia musical de los Misterios. La
evolución recapitula espiralmente; y, en cada arco ascendente del espiral,
el antiguo conocimiento reaparece en una forma más avanzada.

El famoso médico griego Hipócrates administraba tratamientos musicales a
sus pacientes hacia el año 400 A.C.; no obstante este tipo de tratamiento
no se originó con él, sino simplemente encontró en él un exponente de
primer orden. Con el crecimiento materialista de la civilización occidental,
los mayores dogmas de la antigua terapia musical han sido olvidados o
deliberadamente descartados.

Las guerras han sido descritas como “operaciones para la catarata
espiritual”. A pesar de su horror y fealdad – o mejor dicho, a causa de ellos
– el hombre se vuelve hacia adentro para consolarse y fortalecerse. El
busca consuelo en las cosas bellas y verdaderas pues éstas son del alma.

Así, durante el curso de la última guerra ambos prácticamente ortodoxos y
heterodoxos usaron la música más y más para ministerios de curación.
Los miembros de la fraternidad médica están empezando a reconocer a la
terapia musical como una rama científica de práctica curativa. Incluso
algunos han admitido que la terapia musical puede tener grandes
posibilidades. Esto apunta a notables avances en las técnicas de la Nueva
Era que sin duda han sido aceleradas por la urgente necesidad del mundo
de grandes medidas terapéuticas.

Hablando ante una convención de la Asociación Nacional de Maestros de
Música, el Dr. Ira Altschuler, del Hospital Estatal Eloise de Michigan, dijo que
eventualmente un terapista musical compondrá prescripciones según la
manera de un farmacéutico, y que todas las prescripciones musicales
deberían ser escritas por personas que tengan un claro conocimiento y
comprensión del mecanismo emocional y mental del hombre. Más
adelante declararía que consideraba a la neurosis como el gran flagelo de
la Segunda Guerra Mundial, denunciando que dos tercios de las licencias
del ejército fueron debido a esta enfermedad.

En un artículo intitulado La Música es Medicina, Doren Antrim escribe: “Se
ha encontrado que las vibraciones musicales producen su impacto sobre
todo el cuerpo, siendo recogidas por los nervios, la columna espinal y aun
por los huesos. Esto explica porqué las personas sordas pueden reaccionar
a la música. También se ha demostrado”, el continúa, “que la música
afecta al pulso, la respiración y la presión sanguínea; pero sus efectos más
profundos, y aquellos de los cuales se deriva la mayoría de sus
propiedades curativas, son mentales y emocionales. Y puesto que la
disposición emocional de cada persona es diferente, la terapia musical
debe necesariamente ser un asunto de prescripción individual”.

A propósito de lo anterior, este extracto es de un artículo aparecido en la
prensa hace algún tiempo: “¿No le gustaría surtir la prescripción del doctor
en la tienda de música más que en la farmacia…una sinfonía o sonata
para su sinusitis, algo de Debussy para la sensación de debilidad, Bach
para el dolor en su espalda, y Mozart para las paperas y el sarampión?

Siempre se ha supuesto que la música podría mezclarse con la medicina,
pero sólo recientemente se ha hecho algún intento organizado a gran
escala para determinar justo la dosis apropiada”.

* * *

LA MÚSICA
nota clave de la evolución humana
por

Corinne Heline

Traducido por el
Centro fraternal Rosacruz de Santiago,
Chile

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