viernes, 23 de marzo de 2012

PUNTOS CENTRALES INICIATICOS EN EL NUEVO TESTAMENTO



PARTE II:

PUNTOS CENTRALES INICIATICOS
EN EL NUEVO TESTAMENTO




* * *

PREFACIO - CAPÍTULO V





CAPÍTULO V




PREFACIO

Los cuatro evangelios presentan cuatro registros independientes
de la vida y misión de Jesucristo. Difieren en su aproximación y
tratamiento en su contexto más profundo. El denominado “criticismo superior” ha considerado algunas de estas variaciones como inconsistencias y aun en algunos casos, como contradictorias. Esto podría, por supuesto, provocar alguna duda sobre la autenticidad de los relatos en su totalidad. Sin embargo, cuando los evangelios son estudiados juntos o separadamente a la luz de la Iniciación, se encontrará que se consolidan entre ellos a un nivel ni siquiera sospechado por el común de los intérpretes de estos documentos sagrados.

Así, por ejemplo, Mateo y Lucas comienzan sus registros con el
nacimiento del niño Jesús. Esto se omite completamente en los
Evangelios tanto de Marcos como de Juan. Marcos comienza su
Evangelio con el bautismo de Jesús, en cuyo momento el Cristo se
encarnó en forma humana. Juan abre su relato, no con una
presentación del Maestro Jesús, sino con el Verbo - la palabra que se identifica con el Cristo Cósmico. Más tarde sigue la presentación del Cristo en conexión con el milagro realizado en las bodas de Canaan cuando transformó el agua en vino.

De las muchas referencias que Pablo hace a los diversos
misterios espirituales conectados con la vida y obra de Jesucristo, no cabe duda de que, como resultado de las variadas y profundas
experiencias internas que experimentó en relación con el mundo
espiritual, hubo de reconocer que la naturaleza de muchas de ellas
estaba más allá de la percepción de aquellos que no habían tenido la suficiente preparación para su asimilación y aceptación. Esto es
expresado en las palabras frecuentemente citadas: “Se da leche a los pequeños y carne a los fuertes”.

Cualquiera que realice un estudio cuidadoso de las Epístolas de
San Pablo, no puede dejar de notar lo mucho que las mismas tienen
que ver con las actividades en los planos espirituales. Por ejemplo, él escribe: “Fui arrebatado al Tercer Cielo, si en el cuerpo o fuera de él, no lo sé.” Esta es una experiencia conocida por muchos discípulos en la actualidad.

En el momento de la iluminación trascendental ocurrida a San
Pablo en el camino de Damasco el mundo externo le era tan oscuro,
pues toda su atención se había enfocado agudamente hacia la vida y actividades del mundo interno. Entonces, asimismo, se le permitió
acudir al Señor Cristo y entender el significado de la misión que había emprendido al tornarse en el Regente planetario interno de esta Tierra y el significado profundo que esto conlleva para el futuro de la humanidad y la redención del planeta.

Antes de la experiencia en Damasco, Pablo era uno de los
mayores enemigos de Cristo y de sus seguidores y después llegó a
ser uno de los misioneros más ardientes y dedicados de todos los
discípulos del Maestro.

Pablo pone de relieve que debido a que Cristo, un ser divino
encarnado en forma humana, sufrió igual que lo hace un hombre, por ello y por tanto es capaz como ningún otro de afligirse por aquellos débiles y de pesada carga. Su amor y Su compasión son de tal naturaleza y se expresan con tal poder y universalidad que lo
proclaman como el Salvador y el Redentor de mundo. Como un poeta lo describe en forma tan bella: “La rosa no entrega toda su fragancia hasta que los pétalos estén abatidos. La simpatía verdadera sólo emana a raudales de un corazón consternado.”

Los escarnios que Jesucristo sufrió mientras llevaba su cruz al
calvario se produjeron debido a la incapacidad de muchos de sus
seguidores de entender el significado interno de los eventos de su
vida: “Salvó a otros y no pudo salvarse a si mismo” Pero Cristo tenía la misión de mostrar al hombre el camino y enseñarle a seguir sus pasos. “Quienquiera seguirme,” les dijo a sus discípulos “niéguese a si mismo y tome su cruz y sígame”.

Y entonces, como el supremo Guía del Camino, tuvo que cargar
la cruz en las colinas del Gólgota para su propia crucifixión. También debido al arquetipo divino, tuvo que padecer en el plano físico la traición que ilustra en la vida del hombre la manera cómo la naturaleza inferior siempre está traicionando a la superior o al Cristo interno, hasta el momento aquel en que la baja naturaleza es
transmutada, y entonces finalmente se destruye a sí misma tal y
como lo hizo Judas el traidor.

Un estudio de lo que se puede denominar el contenido interno
del Evangelio, saca a la luz los pasos sucesivos a seguir en el camino que conduce a la Iniciación. Son en número de doce y están
presentados en los principales eventos registrados en la vida de Cristo Jesús. Comienzan con la Inmaculada Concepción, la Resurrección y la Ascensión. La vida de Cristo, tal como está bosquejada en los Evangelios, corresponde al modelo cósmico de absolutamente todos los procesos relacionados con la evolución espiritual.

En los Evangelios de Mateo y de Lucas se describen los
primeros pasos en el sendero. Los pasos más avanzados se registran
en los evangelios de Marcos y de Juan. Como se ha observado
previamente, Marcos inicia su relato de la vida de Jesús, con el
bautismo de Juan el Precursor y como ya indicado, San Juan, el más
avanzado de todos los discípulos, comienza su relato del Maestro, con una descripción del milagro ocurrido en Canaan.

Si se extinguieran todas las Escuelas de Misterios que enseñan
el camino hacia la Iniciación, su trabajo secreto aun podría develarse por medio de la Biblia. Como un reconocimiento de este hecho las principales herramientas de la Logia Masónica son la Biblia, la Escuadra y el Compás. La Fraternidad Masónica preserva en su simbolismo los elementos esenciales de los procesos iniciáticos como se delinean desde muchos puntos de vista en aquel texto supremo de Vida, las Sagradas Escrituras.

En sus interpretaciones iniciáticas los cuatro Evangelios son
portadores de las cuatro corrientes de energía divina que se
manifiestan sobre los planos físicos en los elementos que conocemos como fuego, agua, aire y tierra. Esta verdad fue bien entendida y enseñada por los cristianos de los siglos primero y segundo.

Citamos de una fuente no identificada:

“Fue proclamado por Mateo como Aquel que puso la piedra final
en el Reino de Dios y del cual Israel colocó los cimientos. Marcos le presentó en Roma como el Conquistador que estableció Su derecho divino como Rey del Mundo por sobre sus poderes milagrosos. Lucas lo describió en Grecia como el Divino Filántropo encargado de llevar a cabo la obra de la divina gracia y de compasión hacia el peor pecador. Juan, en Asia Menor, lo retrató como la Palabra hecha carne- la Luz Eterna y la Vida que descendió en el mundo temporal.


Cristo, El Mesías de Israel……….....…………….......Mateo

Cristo, el Poderoso Señor de la Naturaleza…................Marcos

Cristo, el Amigo y Sacerdote de toda la Humanidad.......Lucas

Cristo. La Vida y la Luz del Mundo......…….....………...Juan”


De lo anterior se hace patente que las diferencias entre los
cuatro Evangelios que algunos han tachado como inconsistencias, no son sino diversas presentaciones de diferentes estados de desarrollo en la vida del aspirante. Por ende los relatos de un evangelio amplían en otro su narración de la vida y misión del Cristo. Sobre esto, los evangelios proporcionan evidencia irrefutable de la insondable sabiduría que está incorporada en esta y en todas las partes de las Sagradas Escrituras.

Los doce principales acontecimientos en la vida de Jesucristo y
sus correspondientes en la vida del aspirante son los siguientes:


1. Anunciación  ***  7. Tentación

2. Inmaculada Concepción  *** 8. Transfiguración

3. Nacimiento  ***  9. Getsemaní

4. Huida a Egipto  *** 10.Crucifixión

5. Enseñanzas en el Templo *** 11. Resurrección

6. Bautismo  *** 12.- Ascensión

Lucas 1:26, 27
“En su sexto mes, Dios envió el ángel Gabriel a Nazareth, ciudad de Galilea, a una virgen desposada con cierto varón de la casa de David, llamado José y el nombre de la virgen era María.”

La persona de María, admirada y exaltada como era, no fue
adorada entre los Iniciados cristianos; el objeto de la veneración fue la emanación femenina del Cristo Cósmico, que es la potencialidad
divina innata dentro de cada hombre y cuya realización es la obra
suprema de la Iniciación.

El principio femenino es determinante en la naturaleza y por
tanto la Anunciación angélica de que la Virgen o la Santa Madre daría a luz un hijo. Esto se entiende en su aplicación universal como la venida del Cristo místico en el corazón del hombre regenerado.

Lucas 1:38, 39
“Entonces dijo María: he aquí la esclava del Señor, hágase en mí según tu palabra y enseguida el ángel se retiró de su presencia. En aquellos días, partió María apresuradamente a las montañas a una ciudad de Judá.”

El proceso de la Anunciación se pone de manifiesto dentro de la
vida de cada neófito triunfante. Después de cierto periodo de
preparación se vuelve consciente de los cambios particulares que se
producen dentro de sí mismo, de resultas de haber incorporado mayor cantidad de los éteres superiores en su naturaleza y como
consecuencia de una vida dedicada a los propósitos de servicio
espiritual.


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LA INMACULADA CONCEPCIÓN

La Inmaculada Concepción solo puede acontecer cuando un
aspirante a la vida superior ha dedicado su existencia a vivir en
obediencia con la ley espiritual y el espíritu del Cristo interno. El
intervalo entre la Anunciación y la Inmaculada Concepción es un
tiempo en que el neófito debe preparase a ser probado si va a utilizar esos poderes adquiridos para su beneficio personal o para dedicarlos en propiciar el bien a otros. En esta etapa, muchos titubean y nunca van más allá de este primer paso de la Anunciación. María, la madre de Jesús, fue un ejemplo de aquel que tuvo la fortaleza para seguir con el segundo paso, la Inmaculada Concepción. Fue en un éxtasis que ella entonces exclamó: “Mi alma glorifica el Señor y mi espíritu se
regocija en Dios mi salvador. Pues ha puesto los ojos en la bajeza de su esclava, por tanto ya desde ahora todas las generaciones me
llamarán bienaventurada”.

María se convierte en la desposada del Espíritu Santo a través
de esta exaltación del principio femenino. Parecida experiencia
sublime les espera a todos y a cada uno que han escogido seguir los
pasos que a ello nos conduce, esas sendas preparadas por aquellos
que han ido adelante y han esclarecido el camino.

Los pasos o grados de la Iniciación son similares en su
delineamiento en todas las Escuelas de Misterios. Su diferencia
radica principalmente en los métodos de desarrollo, los que varían en función de los requerimientos particulares y etapas de evolución de las razas para las que están diseñadas a servir. Así se ha registrado que los Maestros de la humanidad han nacido de madres vírgenes, y su advenimiento ha sido presagiado por la anunciación angelical. Igualmente fueron concebidos inmaculadamente y sus nacimientos ocurrieron en cuevas, grutas o pesebres. El ego exaltado de un Maestro de la humanidad está preparado cuidadosamente por Seres Divinos que cuidan la evolución humana. El suyo es un nacimiento sagrado y como tal, dicho acontecimiento se acompaña de alborozados hosannas de Ángeles y Arcángeles.

Para emparejar los pasos de realización en la conciencia
humana, se representa al nacimiento aconteciendo en un lugar
sombrío, o donde se alimenta a las bestias, lo que simboliza un
nacimiento espiritual desde los elementos más bajos o no
regenerados de la temporal naturaleza humana.

El neófito, simbólicamente debe dejar Nazareth, lugar en donde
pasó su vida personal, y entrar en el sendero que conduce a Belén, “la casa del pan”, en preparación al Nacimiento Sagrado. En el actual estado de conciencia de las masas, la mente está tan ocupada con los asuntos materiales, que no siempre el espíritu puede encontrar presto un refugio. El discernimiento o el interior, está tan lleno que el espíritu debe buscar acomodo en algún otro sitio.

Por motivos más grandes y profundos que pocos pueden
concebir, el tiempo del nacimiento de Jesús es una época de regocijo tanto en los planos de vida internos como externos. La encarnación física de Jesús se realizó con el propósito de ayudarle al hombre al nacimiento del Cristo interno para que así también llegue a conocer personalmente la experiencia sublime de la Noche Sagrada. Esta es la obra de la Nueva Dispensación Cristiana. Los portales de esta nueva era se abrieron la noche del nacimiento del Maestro Jesús. Entonces la Tierra respondió a un nuevo ritmo que fue establecido por los Ángeles en su proclamación: “Paz en la Tierra y buena voluntad entre los hombres”.



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HUIDA A EGIPTO

Mateo II: 13,16
“Después que ellos hubieron partido, un ángel del Señor apareció en sueños a José diciéndole: Levántate, toma el niño y a su madre, y huye a Egipto y estate allí hasta que yo te avise. Porque Herodes ha de buscar al niño para matarle. Entonces, Herodes viéndose burlado de los magos, se irritó sobremanera y mandó a matar a todos los niños menores de dos años que habían en Belén y a toda su comarca…”

Como se ha mencionado previamente, los Evangelios son
fórmulas de Iniciación de varios grados que abarcan variaciones en
sus relatos. Así por ejemplo, Lucas no hace mención de la huida a
Egipto, un evento que simboliza la ascensión temporal del ser humano a la naturaleza divina. La huida a Egipto, que representa la tierra de la oscuridad y de la materialidad, refleja la vida del neófito luchando en sus primeras etapas de desarrollo iniciático tal como Mateo relata en la Huida a Egipto. El Evangelio de Lucas, que expresa una fase más alta de realización, pasa directamente del Templo de las Ceremonias a los cuatro pasos conocidos como las Enseñanzas en el Templo.

Lucas II: 40-42; 46-49
“Entre tanto, el niño iba creciendo y fortaleciéndose, lleno de
Sabiduría, y la Gracia de Dios estaba en él. Iban sus padres todos los años a Jerusalén por la Fiesta Religiosa de la Pascua.
Y siendo el niño de doce años cumplidos, habiendo subido a
Jerusalén, según solían en aquellas solemnidades.
Y al cabo de tres días le hallaron en el templo, sentado en medio de los doctores, que ora les escuchaba, y ora les preguntaba. Y cuantos les oían quedaban pasmados de su sabiduría y de sus respuestas. Al verle, pues, quedaron maravillados; y su madre le dijo: Hijo ¿Por qué te has portado así con nosotros? Mira como tu padre y yo, llenos de aflicción, te hemos andado buscando. Y él les respondió: ¿Cómo es que me buscabais? ¿No sabéis que yo debo emplearme en las cosas que atañen al servicio de mi Padre?”

En la comparación personal del episodio del Templo, Jesús
representa el espíritu interno despierto e iluminado y los Rabinos, la
mente razonadora, o las facultades mentales desvalidas que no
pueden reconocer nada más allá del ámbito de los cinco sentidos. La madre María, tipifica el acendramiento de la cualidad femenina del  alma a la cual el espíritu a veces se ve en la necesidad de amonestar: “¿No sabéis que yo debo emplearme en las cosas que atañen al servicio de mi Padre?”

La edad de doce años es un tiempo importante en la vida de un
niño. En el individuo promedio, marca aproximadamente el nacimiento del cuerpo de deseos, la edad de la pubertad; en el ego avanzado, marca el correspondiente despertar del alma. La luz espiritual que ha sido generada en el curso de las vidas pasadas, se irradia en el nacimiento desde la cabeza de un niño como generalmente el artista místico la ha retratado no solamente a Jesús sino también a Juan el Bautista, el infante Samuel y otros personajes bíblicos de gran realización espiritual.

Las Enseñanzas en el Templo marcaron un estado definido de
poderes vivificados del niño Jesús. Leemos: “Y María conservaba
todas estas cosas en su corazón”. Ella relató estos acontecimientos a Lucas el cual los relató con tan excepcional y bella maestría en su
Evangelio.

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EL BAUTISMO

Marcos 1: 10,11
“Por esos días fue cuando vino Jesús desde Nazareth, de Galilea, y Juan le bautizó en el Jordán. Y luego, al salir del agua, vio abrirse los cielos, y el Espíritu descender como una paloma sobre él mismo: Y se oyó esta voz del cielo diciendo: Tu eres mi hijo amado, en que estoy muy complacido”

Todos los ritos místicos iniciáticos incluyen el ceremonial de la
purificación con agua. El festival de los Misterios Eleusinos incluían los baños, el Tabernáculo en el Desierto tenía su Lavabo de Purificación; y en la vida del gran Conductor del Camino de la religión cristiana, Jesucristo, el bautismo es el que marca el siguiente gran paso que debemos tomar si seguimos Sus huellas.

La aplicación del agua es símbolo de purificación interna. El
bautismo marca ese estado en que el corazón del neófito se ha
despertado a las necesidades e intereses de los otros. Entonces ya no puede vivir para sí solamente. Su corazón se desborda en simpatía y sus manos en acciones prácticas para aliviar el sufrimiento y para confortar a aquellos que se encuentran en desesperación y congoja. Cuando una persona ha experimentado el despertar espiritual que viene con el verdadero rito del bautismo, sus intereses y actividades ya no pueden estar limitadas a su propia familia o a su círculo íntimo, sino que debe encontrar una expansión que se extienda en una área cada vez más amplia hasta que la misma abarque el mundo y toda la humanidad. Entonces el amor y la compasión se manifiestan en una actitud de redención. Hay congoja por aquellos que violan la ley, ya sea civil o moral, por los criminales condenados a muerte, por las miserias de la vida en sus peores depresiones y por la crueldad inflingida a nuestros hermanos menores del reino animal. Con la profusión espiritual, el momento de un verdadero bautismo místico aparece a la superficie y la conciencia que la familia humana es una unidad dentro de la Divinidad omnímoda en que estamos inmersos y por consiguiente, el bien de uno es el bien de todos y el dolor de uno es el dolor de todos. Luego un sentido profundo de responsabilidad es aceptado para promoverlo en todas las formas posibles a todo lo que se avenga con el amor, la verdad y la justicia.

Uno que hubo pasado por el ritual del bautismo exhortaba:
“Presentad vuestro cuerpo como un sacrificio viviente y sagrado,
aceptable ante Dios”. Sobre la cabeza de tal persona descansa la
paloma del poder espiritual y dondequiera que vaya se disipan las
nubes de oscuridad e ignorancia, de tal manera que él también
escucha la voz de Dios diciendo: “Tu eres mi hijo amado”.

Las leyendas místicas establecen que en el momento del
bautismo, grandes esferas de fuego aparecieron sobre las aguas del
río Jordán. Esta aseveración establece el significado interno de que
las dos facultades poderosas, el corazón y la mente, se habían unido
en la vida de Jesús, el prototipo espiritual ideal de la humanidad. Esta mezcla es el ideal supremo de la evolución humana y es su
culminación procurada en el Iniciado más grande de la Tierra, lo que instó a la declaración “Este es mi hijo amado en que estoy muy
complacido”.

El Ego conocido como Jesús dejó su cuerpo en el Bautismo y el
Arcángel, el Cristo, descendió como una paloma para habitar aquel
cuerpo durante los tres años de Su consagrado ministerio. El cuerpo
de Jesús fue el medio por el cual ingresó Cristo en la Tierra. El plan
de la redención fue posible por razón de aquella unión. Como escribe Pablo en un sentido muy literal: “Hay un Dios y un mediador entre Dios y los hombres, el hombre Jesús Cristo.

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LA TENTACIÓN - CAPITULO VI




CAPITULO VI
LA TENTACIÓN

Mateo IV: 1-11
“Entonces Jesús fue llevado por el Espíritu al desierto para ser
tentado por el demonio. Y después de haber ayunado cuarenta días y cuarenta noches, tuvo hambre. Y cuando el tentador vino hacia Él le dijo: Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en pan. Pero Él respondió y dijo: Escrito está; No solo de pan vivirá el hombre sino de toda palabra que sale de la boca de Dios. Entonces el diablo le llevó a la santa ciudad y le puso sobre el pináculo del templo y le dijo: Si eres Hijo de Dios, échate abajo, porque escrito está: A sus ángeles mandará acerca de ti: En sus manos te sostendrán para que no tropieces con tu pie en piedra. Jesús le dijo: Escrito está también: No tentarás al Señor tu Dios. Otra vez le llevó el diablo a un monte muy alto y le mostró todos los reinos del mundo y la gloria de ellos. Y le dijo: Todo esto te daré, si postrado me adorares. Entonces Jesús le dijo: Vete Satanás, porque escrito está: Al señor tu Dios adorarás y a él sólo servirás. Entonces el diablo le dejó; y he aquí venían ángeles y le servían.”


De todas las lecciones que Cristo antepuso al neófito en el
drama de Su vida, ninguna es más importante que la Tentación y
ninguna tan mal entendida. Su cuerpo, su mente y su alma debieron
ser probados a fin de que dejase a la raza humana esa incesante
inspiración del ejemplo divino de Uno que fue tentado en todas las
cosas al igual que ellos mismos y como Pablo lo afirma, sin embargo permaneció sin pecado.

La reacción que tiene un principiante frente a la Tentación indica
donde se encuentra éste en el Sendero; pero no son únicamente
estas las razones de la prueba en el Camino. Las pruebas son
importantes ya que ellas desarrollan fortalezas morales, mentales y
espirituales, en forma similar a como un ejercicio físico o una labor
sana desarrolla la salud y fuerza del cuerpo físico. Jesucristo se dio a sí mismo como el Ejemplo a fin de que pudiéramos saber la manera correcta de enfrentar la Tentación o las pruebas de cualquier naturaleza.

Así como Jesús fue tentado después de Su Bautismo, lo cual fue
una Iniciación, igualmente todo principiante es tentado o probado,
después de cada iluminación o “adelanto”. Esta prueba le llega con el propósito de mostrarle su propia debilidad. Una caída en cualquier prueba no significa que deba retornar a los derroteros del mundo, sino que debe esforzarse más para superar dicha debilidad y defectos, y entonces permanecerá firme cuando sea nuevamente “tentado” o probado.

Todas las tentaciones o pruebas pertenecen a tres categorías
generales, a saber: del cuerpo, del alma y de la mente. La Iniciación
simbolizada en el Bautismo de Cristo Jesús confiere al neófito nuevos poderes de alma y mente, que nacen del entendimiento de que toda la vida es una en Dios; y él no debe jamás usar estos poderes egoístamente, sin importar cuan grande sea la necesidad, sino sólo en beneficio de su prójimo.

Ahora es cuando repentina e inesperadamente la ambición
personal florece y en la forma más inesperada, ya que el neófito cree que ha dejado atrás de sí sus deseos mundanos. Ha renunciado
conscientemente a aquellos deseos por insignificantes y sin valor real, sin embargo sabe que le son posibles satisfacerlos totalmente y por tanto debe depurar sus pensamientos y emociones para asegurarse que sólo el amor a Dios y a la humanidad motivará sus actos. Esto no es siempre fácil de determinar ya que para muchos la ambición personal aparece inocente en sí misma pero maligna solo con relación a la orientación espiritual del neófito en el Sendero. Por ejemplo el amor propio se conserva, pero ello no debe ser confundido con egoísmo o vanidad. Se cuida del cuerpo conscientemente ya que éste es el templo de su dios interior, pero la salud física y el bienestar no son el propósito y el fin de la vida y el cuerpo es visto como el instrumento del espíritu. El alma se nutre con la apreciación de las artes y de las manufacturas y con la contemplación de la belleza de la naturaleza, pero aquello se valora en relación con Dios como la verdadera fuente y origen y se entiende el genio creativo como un aspecto en sí mismo del Poder Creativo, de la Unidad Suprema en la cual el hombre vive, se mueve y tiene su ser. El intelecto debe ser entrenado y sus poderes cultivados a través de la educación y de la razón, pero esa adquisición de conocimiento podría ser un bien falso a
menos que esté relacionado con la vida toda; y mientras más
poderoso el intelecto, mayor necesidad de humildad para que la
mente no se cierre a nuevos aspectos de percepción y de verdad.
Siempre la regla hacia el entendimiento es: “Que la mente sea en ti
como fue en Jesucristo, el cual no se hizo a sí mismo de reputación… y se volvió el sirviente de todos, aun frente a la muerte”.

Esas son las tentaciones sutiles que el discípulo iluminado
encuentra en el Sendero, y que Cristo nos enseña cómo enfrentarlas. Renunció al Yo completamente y sometió su voluntad al servicio de los otros, pero con conocimiento completo de su siempre alerta Divinidad instaurada.

Cada fase exitosa del desenvolvimiento espiritual acarrea una
prueba especial y característica, según el temperamento y grado de
logro espiritual del individuo; sin embargo, aunque variadas estas
pruebas puedan ser, el ejemplo de Cristo nos muestra el camino de la victoria. La espiritualización de la mente a través de una dedicación completa a la verdad del Espíritu constituye la armadura inexpugnable del discípulo, el cual no es asediado diariamente sino cada hora por las pequeñas e insidiosas tentaciones de la vida cuotidiana y que son las más peligrosas, ya que escasamente son reconocibles como tentaciones. Por tanto la admonición de uno de los grandes maestros de la sabiduría: “Oren sin cesar”.



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TRANSFIGURACIÓN

Marcos IX: 2-7
“Seis días después Jesús tomó a Pedro, a Santiago y a Juan y los
llevó aparte solos a un monte alto; y se transfiguró delante de ellos. Y
sus vestidos se volvieron resplandecientes, más blancos, que la nieve,
tanto que ningún lavandero en la Tierra los puede hacer tan blancos.
Y entonces se les apareció Elías con Moisés: y hablaban con Jesús.
Entonces Pedro dijo a Jesús:
‘Maestro, bueno es para nosotros que estemos aquí: y hagamos tres
tabernáculos, uno para ti, uno para Moisés y otro para Elías.’
Porque no sabía lo que hablaba, pues estaban espantados. Y
entonces vino una nube que les hizo sombra y desde la nube una
voz que les decía: “Este es mi Hijo amado. A el oid.”
“Y de pronto cuando miraron, no vieron más a nadie consigo, sino a
Jesús solo”.

Toda su vida y el trabajo de Jesucristo en la Tierra comenzaron
propiamente con la Transfiguración. Al haber experimentado las
pruebas de la Tentación, que no le eran meramente personales sino
cósmicas, el cuerpo físico en el cual había aparecido como un hombre entre los hombres, fue completamente transmutado en espíritu. Ese no fue Su propio cuerpo sino el cuerpo del Maestro Jesús entregado a Él para Su utilización, el cuerpo más puro y perfecto jamás producido la raza humana. Se había utilizado siglos en su preparación a través de una herencia cuidadosamente controlada entre las familias más bellas y vigorosas que existían en aquel entonces, la familia de los príncipes de la Casa de David, cuyo heredero al trono siempre fue llamado el Mesías.


Los discípulos supieron que estaban en la presencia de un
Poder Cósmico cuando, en la repentina revelación Crística, la Gloria arcangélica entonces hizo su morada en el cuerpo del Maestro Jesús. En épocas anteriores, otros Iniciados han contemplado esta misma Gloria, pero a la distancia en el Sol, o en ocasiones muy raras como una presencia Arcangélica en ciertos lugares sagrados de la Tierra, como el Campo de Ardat de Babilonia o el monte Sinai y algunos más.

Ciertos Iniciados en otros lugares del mundo y todavía
encarnados en sus cuerpos, estaban al tanto de la Presencia en el
Monte de la Transfiguración en Galilea. Pero estos tres discípulos,
Pedro, Santiago y Juan, contemplaron la Gloria muy cercanamente a ellos, y ésta les cubrió tan pronto se prosternaron. Fue la mismísima Gloria Solar conocida por todos los Iniciados de las Escuelas de Misterios tanto en el Oriente como en Occidente; pero ahora quemaba como Luz sobre la Tierra y no solamente como luz del astro solar. Los Iniciados contemplarían en siglos posteriores esta Gloria en el Sol y experimentarían su Imagen proyectada en la tierra en donde su “Rayo” se concentró e inflamó.

En estas circunstancias el Ser Cósmico, firme en medio de la
Excelsitud Solar, enseñó a sus discípulos principales los más
profundos misterios de la reciente fe de la Nueva Era a la sazón
surgiendo, la Edad Pisciana, y que luego la transmitirían al grupo más íntimo de los discípulos del futuro.

De los cuatro Evangelios, el de Mateo nos da una relación más
detallada de este evento sublime. A efectos de entender qué es lo que allí se revela, debemos saber que Cristo viene de lo que nosotros denominamos el mundo del Espíritu de Vida, que no es sino otro nombre del Reino de la Conciencia Universal o Crística. Este mundo es Su hogar. En el Monte de la Transfiguración, se apareció a sus tres discípulos más desarrollados, ataviado con la gloriosa vestimenta de luz perteneciente a tal plano celestial; puesto que los tres le acompañaron concientemente, sin embargo para el discernimiento terrenal todos permanecieron en el plano terreno con relación al cuerpo.

Mas tarde Juan describe este trascendente resplandor así:
“Nosotros contemplamos Su gloria, la gloria que posee como
Unigénito Hijo del Padre.”

En este plano universal se encuentran las descripciones
cósmicas y el archivo completo e imperecedero de todo lo que ha sido experimentado por el hombre y sus planetas desde el amanecer de la creación, ya que éste es el más alto de aquellos mundos en los cuales se guardan los Libros de la Memoria de Dios y de los cuales leen los Ángeles. A este plano fue elevada la conciencia de los discípulos. Cuando se mira en la vida del principiante los correspondientes pasos en el Sendero, encontramos que la Transfiguración señala un alto grado de desarrollo. La esencia vital trasmutada y conservada dentro del cuerpo brilla auténticamente con el resplandor espiritual, una luz
en las tinieblas, lo que significa sabiduría en medio de la ignorancia.
Asimila nuevamente las palabras del más grande de los tres
discípulos favoritos, que compartió el Misterio de la Transfiguración con el Cristo: “Si caminamos en la Luz como Él esta en Luz, tenemos comunión entre nosotros”.

La bendición que se escucha en el Bautismo a principios del
ministerio de tres años se oye otra vez en el Monte de la Gloria "Éste es mi Hijo amado, en quién estoy muy complacido", pero señala una nueva y más alta fase de la Obra de Cristo. Cuando en el Jordán la Voz habló en el Bautismo, sus palabras eran para la muchedumbre. Allí en el Monte de la Transfiguración, la Voz habla a los tres discípulos más avanzados, aquellos que estaban listos para la visión y el servicio cósmicos. Luego de la Transfiguración, Cristo partió a Getsemaní y hacia la consumación de su obra en la Tierra.

*



GETSEMANÍ: EL JARDÍN DE LA AFLICCIÓN

Luego de la Transfiguración que marcó la culminación del
modelo cósmico de la triunfo, quedan los pasos conducentes a la
Liberación.

Marcos XIV: 26-28; 32-34
“Cuando hubieron cantado el himno, salieron al monte de los Olivos. Y entonces Jesús les dijo:
“Todos os escandalizareis de mí esta noche; porque escrito está:
‘Heriré al pastor y las ovejas serán dispersadas.’ Pero después de que haya resucitado, iré delante de vosotros a Galilea.
Vinieron pues a un lugar que se llama Getsemaní, y dijo a sus
discípulos: “Sentaos aquí entretanto que yo oro.”
Y tomó consigo a Pedro, Santiago y Juan, y comenzó a entristecerse y a angustiarse. Y les dijo: “Mi jalma está muy triste, hasta la muerte; aguardad aquí y velad.”

La palabra Getsemaní está formada de dos palabras en Hebreo:
“GATH, “opresión” y también “amargura” y SHEMEN “”aceite”
(entendimiento y sabiduría). La sabiduría siempre nace del dolor,
hasta que el discípulo ha alcanzado por fin esa conciencia elevada
donde el dolor no tiene poder sobre él, ya sea para herir o para instruir. El “cuerpo de diamante” de los Adeptos es inmune al dolor y al sufrimiento y es indestructible. Cristo ya estaba habitando dicho cuerpo cuando fue al Getsemaní y a la ruta del Calvario con el propósito de mostrar a la humanidad el Camino de la Sabiduría.

Este es en verdad uno de los profundos misterios de la vida, en
donde el origen de los lamentos y las amarguras no es comprendido
y el hombre solo anhela la dicha y tranquilidad sin esforzarse.

Pero el místico conoce que el Jardín de los Lamentos y de la
Crucifixión tiene que alguna vez preceder a la jubilosa hora del
amanecer de la Resurrección y la blanca gloria del Día de la
Ascensión.

A medida que el espíritu despliega su íntima divinidad que es la
imagen y semejanza de ese Dios que es Amor, el Getsemaní deja de
ser un lugar de lamentación personal y se convierte, tal como fue para Cristo, en un lugar del pesar debido a los dolores del mundo. Sus plantas son regadas con sus lágrimas vertidas por los sufrimientos de la humanidad y por las angustias inermes de multitudes de criaturas vivientes que no pueden expresarse con voz humana. Mientras uno camina hacia mayores logros espirituales, se vuelve progresivamente solícito a los quebrantos de todas las cosas que le conciernen. Siente cada padecimiento como si fuese su propio sufrimiento y lo guarda en su corazón.

La lección suprema del Getsemaní es aprender a permanecer
solo y decir, “No se haga mi voluntad sino la Tuya” Muchas veces
debemos seguir a Cristo Jesús en la Montaña de la soledad y beber
de aquella copa hasta que se haya aprendido la lección.

Ya no es posible culpar a otros de nuestros sufrimientos, ni
juzgar duramente ni criticar u odiar. El discípulo no pide sino un solo privilegio que es el de sacrificarse a sí mismo frente al altar de la humanidad, sin esperar favores, gratitud o comprensión, ni aun de aquellos más queridos o más cercanos; desea solamente vivir para el servicio. Este es un ideal extremadamente elevado. Pero es lo único que debemos aceptar como una meta en nuestra vida antes de que estemos preparados para conseguir la ultima liberación del Getsemaní.



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LA CRUCIFIXIÓN

Lucas XXIII: 24
“Entonces Pilatos sentenció que se hiciese lo que ellos pedían”.

En la crucifixión estamos frente a uno de los misterios sagrados
que siempre deben permanecer sellados al profano. Cristo Jesús fue
azotado y escarnecido en preparación a este rito sagrado. Se le
despojó de sus vestiduras y SE LE CUBRIÓ CON CIERTO MANTO. Corona de espinas y se la presionó
en sus sienes de tal forma que la sangre le fluyó de allí.

Cristo nos enseña el misterio de la estigmatización, comenzando
con los sucesos de la flagelación y la coronación con espinas hasta el traslado de la cruz y la crucifixión en el Gólgota. Las heridas sufridas por él aparecen en el cuerpo del devoto místico el cual medita profundamente sobre el Sendero del Calvario y físicamente siente estas heridas producidas síquicamente. Las más dolorosas son las heridas en la cabeza, que se sienten como si una corona de espinas estuviese presionando alrededor del cráneo. Este dolor se produce por el despertar de los nervios craneanos; si bien todos los nervios del cuerpo son sensibles, sin embargo éstos son más aún que todos ellos.
Este efecto se produce por el fuego ascendente, el cual es notado
especialmente en las manos, los pies y el costado, que corresponden
a las cinco heridas sagradas en el cuerpo de nuestro Señor.

En las Escuelas de Misterios estas heridas igualmente se
sienten, sin embargo ellas permanecen invisibles y el Iniciado holla el Vía Crucis secretamente, aun a plena vista de la multitud obnubilada.

Mateo XXVII: 27-28
“Entonces los soldados del gobernador llevaron a Jesús al pretorio y reunieron alrededor suyo a toda la compañía. Y desnudándole, le echaron encima un manto escarlata. Y pusieron sobre su cabeza una corona tejida de espinas, y una caña en su mano derecha; e hincando una rodilla delante de él, le escarnecían diciendo: “¡Salve, Rey de los judíos!”

El manto escarlata es la insignia de realeza, pero para el místico
simboliza las palabras del Cristo de que Él, que sería el más grande
entre todos los hombres, debe ser el servidor de todos. La verdadera realeza estriba en el sacrificio por nuestros hermanos. El color escarlata es el color de la sangre de vida derramada en sacrificio, no un sacrificio de muerte, sino un sacrificio de vida útil. Mantiene la caña en Su mano derecha, representando el cetro del Rey, simbolizando el poder del Iniciado de justo caminar, el camino derecho o positivo del poder sobre todo mal. En el evangelio de Marcos, Jesús es golpeado en la cabeza con la caña, lo que indica la fase de desenvolvimiento en la cual la “vara de poder” golpea el cráneo con su fogosa fuerza. Sólo los Evangelios de Mateo y de Marcos mencionan la caña y la corona de espinas. Ambas representan las manifestaciones tempranas de los
poderes crísticos despertados, la exaltada fuerza del Espíritu de Vida, la que flagela el cuerpo al comienzo a medida que se va convirtiendo en el templo de la divinidad interior. El proceso culmina con la crucifixión simbólica del Iniciado, en donde, habiendo trasmutado el aparente cuerpo “muerto”, la ardiente fuerza de Cristo lo levanta a la Vida eterna.

El Cristo sublime, el supremo Camino verdadero, mientras
cuelga sobre la cruz, es el símbolo perfecto, en general y en particular, del Camino de la verdadera consecución espiritual de toda la humanidad –el camino del progreso para toda la raza humana.



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LA RESURRECCIÓN

Juan XX: 1,2

“El primer día de la semana, María Magdalena fue de mañana, siendo aun oscuro, al sepulcro; y vio quitada la piedra del sepulcro. Entonces ella corrió, y fue a Simón Pedro y al otro discípulo, aquel al que amaba Jesús, y les dijo: Se han llevado del sepulcro al Señor, y no sabemos donde le han puesto.”


Juan XX: 11-14

“Pero María estaba afuera llorando junto al sepulcro; y mientras lloraba, se inclinó para ver dentro del sepulcro.
Y vio a dos ángeles con vestiduras blancas, que estaban sentados, el uno a la cabecera, y el otro a los pies, donde el cuerpo de Jesús había sido puesto.
Y le dijeron: “Mujer, ¿por qué lloras? Les dijo: porque se han llevado a mi Señor y no se donde le han puesto.
Cuando había dicho esto, se volvió y vio a Jesús que estaba allí, mas no sabía que era Jesús.”

El cuerpo de Cristo permaneció en la tumba toda la noche del
Viernes, todo el sábado, y una porción del domingo, delineándose así “los tres días místicos” de la gran fórmula iniciática según la cual el discípulo es levantado a la vida y exaltado como el recién nacido, o alguien que ha sido llevado a una nueva vida, hacia un mayor y más exaltado grado de conciencia y de poder espiritual.

Este sublime capítulo del Evangelio de Juan puede
apropiadamente ser denominado como la deificación de lo femenino, y apunta al futuro donde esta obra maestra será completamente ejecutada.

Saulo de Tarso y María Magdalena son ejemplos apropiados de
este poder de transmutación que reside en la conciencia Crística. De entre los discípulos, Juan representa el florecimiento completo de lo espiritual femenino indicado místicamente en la gentileza y belleza de su semblante. Esto le situó espiritualmente a la cabeza de los discípulos, como el bien amado del Maestro, y es natural que fuese el primero en entender y aceptar la verdad gloriosa de la Resurrección.


Toda la humanidad espera este suceso que es la culminación
de la evolución de la Tierra. La Resurrección en los reinos superiores significa para el neófito el poder actuar con completo conocimiento de que está separado y apartado de su cuerpo físico sin la presencia de la muerte. Todo aspirante victorioso en el que se produce la Resurrección, oye la proclamación del Ángel del Señor (la Ley Espiritual): “Ya no está aquí, pues ha resucitado”.

Tal como en verdad dice Pablo: “Tu eres heredero y todos son
Sus coherederos. Sin embargo la promesa más bendecida es ésta:
“No solo estas cosas, sino que mayores que ellas haréis”.

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LA ASCENSIÓN

“Se me ha dado toda potestad en el cielo y la tierra” fueron Sus
palabras de salutación a los discípulos, cuando se les apareció en el
cuarto superior sacro luego de la Resurrección, lo que significaba que mediante Su enorme sacrificio en el Calvario habíase entonces
convertido en el Señor verdadero y en el Espíritu interno planetario de la Tierra. El Cristianismo Esotérico nos enseña que el Gólgota no fue la terminación sino mas bien el principio del sacrificio de redención en Cristo para todo nuestro cuerpo planetario.

Durante el intervalo sagrado de los místicos “cuarenta días”
entre la Resurrección y la Ascensión, Cristo se ocupó de muchas
obras relativas no solo a la raza humana sino a todas las oleadas
evolucionantes sobre la Tierra. Este trabajo incluyó las diferentes
razas y espíritus grupales que guían las diferentes corrientes de la
vida evolucionante. Dio a todos un nuevo ímpetu de altruismo y de
unidad y también aceleró en cada uno el tono vibratorio de la notaclave que suena en el arquetipo o patrón cósmico. Toda la Tierra, en verdad, canta una nueva canción con Su venida.

“Id a Galilea, que allí os encontraré”. Cada aparición a los
discípulos entraña un significado profundo y una promesa de
mayores poderes espirituales.

“Y mientras los bendecía se fue separando de ellos y era elevado
al cielo”.

La mística ceremonia de “resucitar de entre los muertos” nos
enseña de que no hay muerte y por medio de la “Ascensión” se nos
enseña que la vida eterna es la herencia cierta del Iniciado. “La casa de mi Padre tiene muchas mansiones. Yo voy a preparar un lugar para vosotros”.

En el Grado de la Ascensión Cristo abrió el camino para que
todo aquel que desee pueda subir con Él y compartir la elevada
comunión de los reinos espirituales.

No únicamente la cristiandad nos enseña la Iniciación de esta
manera. La fórmula de la Iniciación ha sido incorporada en todas las grandes religiones del mundo en los principales acontecimientos de la vida de los Grandes Maestros y Salvadores y eso es para ellos un acontecimiento medular.

A medida que la Nueva era de Acuario cae lentamente sobre la
Tierra, vienen mensajeros del reino de la Luz para establecer
gradualmente una comunión más íntima entre Cristo, los discípulos y todos aquellos sobre la Tierra que aspiran seguir el ritual místico con sus doce pasos o grados, tal como se ha indicado arriba.

En el mundo del alma, el verdadero discípulo todavía
experimenta el sufrimiento y la crucifixión de toda la raza humana y el Cristo continúa soportando la crucifixión permanente, puesto que está todavía con nosotros hasta el fin del mundo, como así lo dijo, y la Liberación que nos ofreció es la Consumación de la Cruz. Las letanías de la Crucifixión son cantos de Iniciación, que tratan sobre la fórmula Iniciática como se describe en los Evangelios. La nota-clave de esta realización es: “Que el Cristo se forme en ti”.



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CORREPONDENCIAS ASTROLÓGICAS DESDE LA
ANUNCIACIÓN HASTA LA ASCENSIÓN.

El análisis esotérico de los Evangelios señala los doce
eventos sobresalientes de la vida de Cristo y se enumeran así:


1 Anunciación  * * * 2 Inmaculada Concepción

3 Nacimiento  * * * 4 Huida a Egipto

5 Enseñanzas en el Templo * * *  6 Bautismo

7 Tentación  * * * |8 Transfiguración

9 Getsemaní * * *  10 Crucifixión

11 Resurrección * * *  12 Ascensión


Estos doce pasos producen una connotación astrológica
interesante ya que en verdad se ha dicho que la primera Biblia del
hombre fue el Zodíaco, en el cual aprendió a leer la verdad espiritual. Por medio de ellos descifró los signos crípticos que nos cuentan las vidas de los Dioses Salvadores y allí los Iniciados Cristianos leen la narración de la vida de Cristo.

La rueda zodiacal de los cielos está compuesta de doce
constelaciones o signos, a través de los cuales el Sol, la Luna y los
planetas viajan alrededor del cielo, según se ven desde el planeta
Tierra. Los antiguos astrónomos descubrieron que estos signos
celestiales parecían tener una influencia sobre las cuestiones terrenas y así se originó la ciencia de la astrología. Se observó que la influencia de los planetas era más fuerte en unos signos que en otros. El signo en el cual el planeta expresa su más alto potencial y en el que RIGE, es el signo propio de su casa en donde revela sus
cualidades puras y sin mezcla. Pero igualmente poderoso, aunque de otro modo, es SU SIGNO DE EXALTACION. Las cualidades de
exaltación de un planeta se consiguen en su plenitud sólo a través de la Iniciación, que derivan en alma los aspectos correspondientes de las fuerzas planetarias.

Es interesante notar que EXALTACION y RESURRECCION
eran usados por los Padres de la Iglesia como términos
intercambiables, que entendieron la relación entre el desarrollo
espiritual del hombre y las estrellas en el cielo sobre él. Sabían que en la Conciencia Crística la humanidad aprendería a cooperar
inteligentemente con los Poderes Cósmicos cuya acción sobre el
destino humano se mostraba en el horóscopo.

Cuando los astrólogos hablan del planeta y del signo que lo
gobierna, se refieren en la mayoría de las veces a las cosas físicas y
materiales; el esoterista, que ha estudiado el lado oculto de la ciencia de las estrellas, habla de los aspectos exaltados del planeta que son los espirituales en la naturaleza, así:

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LA ANUNCIACIÓN; LA INMACULADA
CONCEPCION

La Luna exaltada en Tauro. La Luna gobierna el principio
formativo o femenino y las jerarquías angelicales que tienen el
encargo de la generación.

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EL NACIMIENTO:

Marte exaltado en Capricornio. La transmutación del deseo que
despierta el Cristo interno.


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LA HUIDA A EGIPTO

Saturno exaltado en Libra. Saturno es el tentador o examinador,
Libra la balanza o la puerta del juicio.

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ENSEÑANZAS EN EL TEMPLO

Mercurio exaltado en Virgo. Mercurio también regenta Virgo.
Esotéricamente el cuerpo es el templo; Virgo es la castidad y pureza de mente y de alma. Mercurio exaltado en Virgo es la Sabiduría obtenida a través de la pureza de mente, cuerpo y alma.

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EL BAUTISMO

Júpiter exaltado en Cáncer. Cáncer es la puerta del nacimiento
y los portales de los cielos. Las palabras claves para entrar son: amor, unidad y fraternidad. El bautismo por agua es simbólicamente el bautismo por el Espíritu.

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LA TENTACIÓN; LA TRANSFIGURACIÓN

Urano exaltado en Escorpión. El poder de la generación que,
cuando exaltado, conduce hacia la regeneración. Esta es la más
poderosa de las exaltaciones en el desarrollo humano actual.

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GETSEMANÍ; LA CRUCIFIXIÓN

Venus exaltado en Piscis. El amor en la casa del pesar. El amor
personal se eleva a la exaltación del amor impersonal abarcando toda la vida. Cada ego conoce el huerto del Gólgota de la vida amorosa. Es a través del dolor que la pasión es enaltecida en compasión y el amor por unos en el amor por muchos.

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LA RESURRECCIÓN

El Sol exaltado en Aries. Elevar el fuego espinal espiritual (la
fuerza de vida cósmica) hacia la cabeza, ayuda a construir el cuerpo celestial en el cual el hombre es resucitado desde el sepulcro de la carne.

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LA ASCENSIÓN

Neptuno exaltado en Cáncer. La divinidad llamada el Cristo
Interno eleva al hombre a los altos reinos súper físicos en donde
como espíritu puede entrar en las muchas mansiones preparadas por
el Cristo del Cosmos.



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PLUTÓN

Nada se dice hasta el momento acerca del recientemente
planeta descubierto Plutón, el que rodea el Sol más allá de la órbita
de Neptuno y al que a veces le cruza. Los astrónomos coligen que
este más extremo planeta pudo haber sido posiblemente alguna vez
una luna de Neptuno y que eventualmente algún día podría regresar a dicho planeta. Sin embargo, al momento, como un planeta separado, debe ser considerado como una potencia en el horóscopo, pero su verdadera naturaleza todavía no se ha determinado. Algunos astrólogos piensan que es de la naturaleza de Marte, constituyendo una “octava” de dicho planeta; otros lo ven como una “octava” de la Tierra. Se toma la “octava” de un planeta como su “alter ego” o Yo Superior, un reflejo elevado de sí mismo. Como octava de la Tierra, Putón tendría especial supremacía sobre condiciones que afectan a nuestra evolución planetaria en su más profundo significado esotérico.

Plutón se mueve tan lentamente alrededor del Sol que casi
ocupa la misma posición por un periodo largo de tiempo, y así forma muchos de los mismos aspectos en miles de horóscopos. Estos aspectos se “ponen en marcha” por fuerzas transitorias, tales como planetas móviles más rápidos, lunaciones, eclipses, asteroides y cometas, precipitando así grandes movimientos de masas y cambios revolucionarios. Igual situación sería valedera con respecto a los otros planetas con relación a Plutón.

Los astrólogos Iniciados deberán finalmente resolver todos
aquellos problemas. Habrá una nueva astrología para la Nueva Era
que trate con las configuraciones cósmicas, no solamente con
aquellos planetas en un sistema, sino también las interrelaciones de
los muchos sistemas solares con sus planetas y aquellos con las
galaxias.

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