miércoles, 29 de septiembre de 2010

El Rito del Equinoccio de Otoño: La Cosecha del Alma


Capítulo IV

El Rito del Equinoccio de Otoño: La Cosecha del Alma


Toda la naturaleza es un reflejo de Dios y el hombre es un reflejo de la
naturaleza. Como Dios en desarrollo, los eventos de su vida tienen su correspondencia en las
actividades de la naturaleza. Al conmemorarse el Equinoccio de Otoño, todo en él es la
abundancia del tiempo de la cosecha. Los campos y los almacenes están abarrotados con la
generosidad que produjo la tierra en el año que está a punto de concluir. Este es un período de
recapitulación en la vida de todo serio aspirante. Este comienza a extraer la esencia de las
experiencias del pasado año y a transmutarlas en sabiduría, que es la Luz, la Vida y el Poder
Anímico, la dorada cosecha del Espíritu.

En el Libro de Ruth, uno de los libros más apreciados de la Biblia,
encontramos el trabajo del Equinoccio de otoño brevemente descrito. Ruth simboliza el alma
aspirante; ella trae la cosecha de su alma y la pone a los pies de su amado místico, Boaz. Esta
bella historia culmina con el matrimonio de Ruth y Boaz. El aspirante que, mereciendo su
consagración en ese Equinoccio, permanece lleno de fe en la prueba. Luego, en algún
Solsticio de Invierno del futuro, las Puertas del Templo se abrirán de seguro para él y se
unirá a su divino Amador, el Cristo, para siempre.

La Dorada Luz de Cristo penetra el cuerpo físico del planeta durante los
meses de octubre, noviembre y diciembre hasta alcanzar su centro en la Navidad. Así
también, el aspirante que entra en el Sendero de los Misterios en el Equinoccio de Otoño
aparta su vista del mundo objetivo para centrarse más y más profundamente en lo espiritual.

El se hace uno con la corriente entrante de la Luz de Cristo que fluye en su ser como fluye
por los estratos de la Tierra. De modo que entonces él "anda en la Luz como El está en la
Luz", hasta que finalmente alcanza el término del Sendero dentro del Santuario del Templo.
Estas verdades siempre tuvieron su parte ceremonial exotérica en las que
participaban las masas, pero muy pocos tenían conocimiento del origen y significado de los
Festivales de Misterios. En los Grandes Misterios de Eleusis celebrados durante el equinoccio
de Otoño, los Neófitos llevaban antorchas encendidas como recuerdo de la búsqueda que
realizó Deméter (Ceres, la Diosa del grano), tratando de encontrar a su hija Perséfone. Esto
era parte del ritual preparatorio a este sagrado acto. Estos eventos tenían su culminación en la
revelación de una mazorca de maíz cosechada, símbolo del matrimonio místico. En medio
de las llamas de las antorchas, el rubio y hermoso joven Dios Baco era transportado a lo largo
de la Vía Sacra, hasta el Templo de Eleusis, para el ceremonial de la Medianoche. En el
Equinoccio de Primavera los Misterios Menores conmemoraban el regreso de Perséfone
desde la oscuridad del mundo subterráneo. En una procesión de luces y alegría, ella volvía a
través del maíz tierno.

En el Equinoccio de otoño el aspirante recogía su cosecha y la traía a las
puertas del Templo para que fuera pesada. Dependiendo de lo mostrado por sus gavillas de
maíz, las puertas del Templo se abrían para darle paso a tomar parte en las Bodas Místicas
que se celebraban en aquella Noche Santa.

En el festival egipcio de la cosecha, el Faraón (representando al Dios-Sol
Horus), caminaba enfrente de un sagrado toro blanco y sembraba las primeras semillas de
cebada para asegurar la paz y el bienestar de su pueblo durante el año venidero. Entre los
hebreos la celebración del Otoño culminaba en la Fiesta de los Tabernáculos, donde los
aspirantes a los Misterios residían por siete días en cabañas construidas con maderas como
olivos, palmas y cedros y que habían sido bendecidas expresamente. En Babilonia, unas
cabañas similares que eran construidas para la meditación y preparación, eran llamadas casas
del matrimonio sagrado. Libra es el signo que rige el matrimonio.

El supremo significado de Libra es equilibrio, la "armonización de los
contrarios", que es el objetivo de toda enseñanza esotérica y el trabajo fundamental de toda
Escuela de Misterios. En esto debe descubrirse la más profunda interpretación de la
exaltación de Saturno en Libra, tan perfectamente simbolizada por el cuadrado mágico.

Libra, el signo de las balanzas, se relaciona con el pesaje del alma; esto es,
sosteniendo fuertemente la balanza entre la carne (el alma animal) y el espíritu. Como hemos
señalado, si no se cultiva el equilibrio, no puede haber algún desarrollo espiritual. Saturno
exaltado en Libra hace posible este trabajo, pues Saturno confiere el instinto por la Ley y el
Orden tan necesarios para el desenvolvimiento espiritual.

En la prueba otoñal, el Neófito puede conocer, de una parte, la severidad y
fuerte apremio de Saturno, que está representado por la guadaña de la Ley Kármica; y del
otro, el tierno abrazo de Venus, el planeta del Amor, regente de Libra.

Habiendo sido previamente pesado en las balanzas y encontrado merecedor de
entrar al Templo de la Luz Eterna, el Apóstol Pablo le advierte a los que vienen tras él que
sólo a través del Amor nos llega la plenitud y exaltación de la Ley.

* * *

del libro "Portales Estelares"

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