miércoles, 29 de septiembre de 2010

La Inmaculada Concepción Planetaria El Sol en Virgo


Capítulo II

La Inmaculada Concepción Planetaria
El Sol en Virgo

Aunque el Equinoccio de Otoño marca el comienzo de la Estación de ese
nombre en nuestros calendarios, las fuerzas espirituales que se agrupan en éste, no pueden ser
arbitrariamente confinadas. La influencia espiritual del Equinoccio de Otoño comienza a
sentirse muchas semanas antes de que el Sol cruce propiamente el Ecuador celestial en su
viaje hacia el Sur.

A mediados de agosto, cuando la Iglesia celebra la Fiesta de la Asunción de la
Virgen, la primera insinuación de la proximidad de la época santa se percibe por los sentidos
místicos. Por unos pocos días, durante el mes de verano, parece haber una isla de paz otoñal,
luego ésta es una vez más arrollada por el letargo del verano antes de que el Sol toque el
signo de Virgo.

Cuando el sol entra en el signo de la Virgen, la gran ola descendente de la Luz
de Cristo hace contacto con las partes superiores de la atmósfera terrestre y una Inmaculada
Concepción tiene lugar en la Tierra mientras se prepara a recibir Su Bien Amado en Su
regreso desde las mansiones de Su Padre en el Sol. Los místicos y sensitivos comienzan
entonces a ser conscientes de una ternura incubándose en el envoltorio psíquico de la Tierra,
como si el espacio interplanetario resonara con las voces de Ángeles cantando el Himno de la
Anunciación. Las Huestes de Virgo cantan al sublime Amor expresado en el gran sacrificio
que va a tener lugar; entonces es como si la Tierra fuera un Santo Grial Cósmico, rodeado
por Ángeles y en espera de ser llenado con el Glorioso Influjo de la renovada Fuerza Crística.

Durante esta estación nuestro planeta asimila su año de experiencia y espera en
suspenso mientras la Virgen Madre de los Cielos destila su esencia de Vida Cósmica
simbolizada por las gavillas de trigo que sostiene entre sus manos.

Es muy significativo que cuando la constelación de Virgo se eleva en el Este,
sus estrellas principales delinean un cáliz o copa, lo cual es bastante diferente de la apariencia
imaginaria que usualmente es dibujada en los mapas celestes para representarlo. Aquí
tenemos una razón astronómica para la asociación de Virgo con los Misterios del Santo
Grial. El Grial es
uno de los atributos del Arcángel Raphael, quien es el "embajador" del planeta Mercurio, que
rige a Virgo astrológicamente y está reconocido universalmente como un símbolo de la
oración y la curación mediante ésta.

Los clarividentes siempre han sabido que durante una oración intensa, el aura
de un individuo o grupo de personas orando, forma como una copa o manga que se eleva
dentro de la atmósfera psíquica y literalmente hace descender la divina fuerza procedente
del padre. De igual modo, la oración de un alma virgen y devota hace descender de los cielos
Egos avanzados que están en espera de la encarnación. Con la ayuda de los Ángeles
servidores, estos entran en el aura de ella y así descienden del cielo para el nacimiento.

Estos
son los Salvadores del Mundo que nacen en cada época. Después de pasar por Virgo, el Sol
toca las fronteras del signo de Libra y la Luz de Cristo entonces choca con la superficie de la
Tierra. El Rayo Dorado de Cristo se mezcla con el amarillo básico del Equinoccio de Otoño y
toda la atmósfera parece reverberar con la vibración solar, mientras las Huestes de Libra se
unen con los bellos aleluyas de los Señores de Virgo, envolviendo el globo que va girando
entre torrentes de Vida y de Luz.

El cristiano místico observa esta gran afluencia con profunda reverencia. Para
él, ésta es la verdadera crucifixión, pues el Cristo entonces está tomando sobre Sí, una vez
más, la carga de sustentar y armonizar nuestro discordante planeta. Según su Vida fluye
dentro del globo, la envoltura etérica de éste es bañada por una dorada luminiscencia y parece
beber sediento en las corrientes de fuerza que descienden del Sol otoñal. Entonces, en las
latitudes donde la vida de las plantas se retira para un período de sueño, en ese momento las
energías de vida de las plantas se vuelven hacia abajo, dentro de la tierra, entrando en la raíz,
el bulbo y la semilla; los que guardan esta Energía Cósmica hasta que de nuevo comienza el
ciclo de crecimiento en la primavera. El Cristo ha hecho este trabajo siempre sobre la esfera,
al igual que lo hace con los demás planetas de nuestro Sistema Solar. Pero, desde el
acontecimiento del Gólgota, se ha establecido una diferencia. Ahora El desciende de un modo
especial hasta el Corazón del Globo Terrestre, para gobernar a la humanidad desde dentro:

desde dentro del globo y desde el interior del corazón del propio hombre. Antes del Gólgota
El aún no había penetrado hasta el Centro. Su influencia venía desde fuera, canalizada por
Jehovah mediante ciertos Arcángeles que eran sus embajadores; gobernando la evolución
humana como Espíritus de Raza o como Deidades tribales y tutelares. La Luz reflejada desde
diversos Arcángeles era en verdad la Luz de Cristo, pero llegaba al hombre indirectamente,
como religiones de raza.

Si no fuera por la Inmaculada Concepción Planetaria que ocurre anualmente,
trayéndonos de nuevo al Cristo Cósmico, no habría proceso evolutivo sobre la Tierra. Es a
causa de este fluir del Cristo que la evolución continúa. Esto hizo que se retiraran los Señores
del Karma, que habían visto la necesidad de suspender su influencia refrenadora para permitir
que la humanidad se destruyera a sí misma, como muchas personas parecen aún creen en
nuestros tiempos que puede suceder. Es este poder de Cristo, trabajando desde dentro, el que
impide a la humanidad su propia destrucción y está ahora derrumbando las barreras de la
ignorancia que han
retenido a la humanidad separada del gran universo exterior.

* * *

del libro "Portales Estelares"

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