martes, 28 de septiembre de 2010

La Manifestación de la Luz a través de las Edades


EPILOGO

I

La Manifestación de la Luz a través de las Edades

Las grandes instituciones culturales y espirituales de la antigüedad que han
sido llamadas Los Misterios, fueron eminentemente el fruto de la civilización Helénica como
se mencionara en otro lugar en estas páginas; comenzando con la época clásica de la antigua
Grecia y continuando hasta su final y glorioso clímax en la escuela Neo-Platónica de
Alejandría, la que en las tres primeras centurias después de Cristo contribuyó fuertemente al
crecimiento de la Cristiandad naciente y dio a ésta su permanente coloración. Constantino, ya
en el 333 después de Cristo, hizo preeminente al Cristianismo en el Imperio Romano; pero no
fue hasta el reinado de Teodosio, 378 de nuestra era, cuando la Cristiandad vino a resultar,
finalmente, más allá de toda duda o interferencia, la religión de estado, que los antiguos
oráculos del mundo helénico fueran silenciados y los Misterios se vieran forzados a cerrar sus
puertas; mientras que la propia lengua griega y su cultura fueran suplantadas por la lengua
latina y la cultura Romana en el Imperio Occidental.

Bajo Constantino, la capital del Imperio había sido desplazada de Roma para
Bizancio, llamado Constantinopla luego del Emperador, y éste había dejado la capital
Occidental en una condición muy debilitada, incapaz de protegerse a sí misma de los
bárbaros que entonces llegaban del Norte trayendo con ellos las Épocas Negras de la historia
de Europa. La Iglesia en Roma, no obstante, estando bajo el padrinazgo político de los
Emperadores Romanos se había convertido en el poder religioso dominante en el Imperio
Occidental y continuaba imponiendo su autoridad sobre la Iglesia Mundial y para los débiles
estados de Europa ofrecía la única esperanza de paz y unidad. Finalmente, repudiando la
Iglesia de Oriente, la Iglesia de Roma se declaró a sí misma la sola y única Iglesia Cristiana y
los Padres Latinos arrogaron para sí la suprema autoridad en toda materia concerniente a la
nueva y joven religión Cristiana. Esto dio a la Iglesia de Roma un concepto de orden
universal derivado de la ley Romana; el que se reflejó en la organización de su jerarquía, pero
que significó la pérdida de sus elementos Helénicos originales, los que por intermedio de los
Misterios, de hecho había sido la matriz de la Cristiandad en los siglos anteriores. Entonces
las enseñanzas de la Sabiduría (Gnosis) se perdieron para el Mundo Occidental,
sobreviviendo solamente entre unos pocos iluminados miembros del clero o escondida en
monasterios y conventos donde, gradualmente, vino a ser poco más que un recuerdo o
tradición.

La Época de los Peces –Piscis– terminó sobre el 495 de la era Cristiana con el
mundo Occidental segregado de su antigua raíz Helénica. De los misterios solamente
quedaban reliquias ocultas dentro del ritual de la Iglesia y modificadas repetidamente según
la Sabiduría Antigua se alejaba más y más hacia el pasado. Hoy, todavía, el ritual de la misa
es llamado el Sacrificio Matutino y un Misterio; y así también las devociones del Rosario son
llamadas Misterios, Gozosos, Dolorosos y Gloriosos, respectivamente. El hacer las
Estaciones del Vía Crucis, aunque desde un punto de vista histórico es una substitución
para el peregrinaje, es de nuevo la reliquia de un Misterio con el cual el devoto imita
impensadamente la antigüedad. Todas estas usanzas son meras sombras de los Misterios.

Por
ejemplo, el Bautismo "en el Nombre de Dios Padre, de Dios Hijo y de Dios el Espíritu
Santo" es ahora una mera fórmula, un acto con muy poco significado, pero al antiguo Hebreo
iniciado a quien "bañaban en el nombre de Dios" significaba por ello que había sido inmerso
en la contemplación del SANTO NOMBRE, Tetragramaton, en todas sus formas o
permutaciones –muchos de los místicos musulmanes cuentan los noventa y nueve Nombres
Sagrados de Dios en sus rosarios de meditación– y por dicha inmersión habían derramado
sobre ellos la Blanca Luz de consciencia cósmica. El ser inmerso en la contemplación de la
Beatifica Visión es muy diferente de la simple sumersión del cuerpo, o la aspergación del
agua sobre aquel, mientras se pronuncia el Nombre de la Trinidad. Esta es una real
experiencia mística de la cual el acto físico del Bautismo es solamente un símbolo exterior.

Los eclesiásticos hasta cierto límite reconocen este hecho, pues definen los Sacramentos
como el símbolo externo de la gracia interior; pero las enseñanzas de los Misterios han sido
simplificadas hasta un punto donde casi han desaparecido en la práctica actual.

Según los Misterios continuaron siendo más y más materializados y las
prácticas de la Iglesia (como aún siguen) meros fósiles remanentes del original Cuerpo
Místico, los verdaderos Misterios tuvieron que ser realizados solamente en secreto en los
planos internos donde ninguno, salvo los iluminados podían participar, todos los demás se
excluían a sí mismos por la oscuridad de sus propias consciencias. Ahora que la Edad de
Piscis se acerca a su final, los Misterios una vez más saldrán a la luz del día. Y, ¿Cómo serán
esos nuevos Misterios, los Misterios de la Época Acuariana?

No serán una mera repetición de los antiguos Misterios de la Época Aria,
como tesoros antiguos recobrados por arqueólogos en ciudades hace mucho enterradas.

Serán
un nuevo y vivo organismo, no redescubiertos sino renacidos, de una antigua institución
cultural la cual tiene un gran parecido con nuestras Universidades de hoy en algunos
aspectos, pero siendo a la vez más que ninguna Universidad que existe en nuestro tiempo.
Los Misterios antiguos han llegado hasta el moderno Occidente principalmente
por vía de los griegos, quienes los recibieron de Egipto y del Oriente en una época cuando el
Arte, la Ciencia y la Religión estaban juntas bajo la custodia del Templo.

ARTE: Mostrado en su doble aspecto, sacro y secular. Ambos aspectos
estaban controlados por los Misterios. El Arte incluye todas las actividades necesarias para
una presentación de la verdad espiritual en expresión figurativa externa; el Drama fue su
vehículo principal, y los Neófitos e Iniciados compartían en grandes espectáculos dramáticos,
cuyo objetivo era evocar dentro del alma del participante y de la audiencia igualmente una
percepción intuitiva de los mundos espirituales. La última Iniciación, no obstante, no podía
celebrarse en masse, sino que era experimentada individualmente porque significaba la
separación temporal entre el cuerpo y alma y un período de incubación en el recinto de los
Misterios para ellos mismos.

CIENCIA: De igual modo doble, sagrada (espiritual) y secular: Pero aún las
ciencias seculares que pertenecen al mundo material solamente, como la matemática y la
astronomía, eran entonces vistas como revelaciones de la inteligencia Divina, y como muy
importantes para el conocimiento de Dios.

RELIGION: También dividida, era y es en esencia lo que se ha llamado la
práctica de la Presencia de Dios; o sea, Misticismo. Este incluye la expansión de la
consciencia por medio de muchas iluminaciones hasta que la Realidad última es alcanzada.
Su aspecto secundario, o exterior, era la Teología, que buscaba explicar la experiencia mística
y degeneró en el credo de fe ciega y obediencia a la autoridad.

En los Misterios de la Nueva Época Acuariana dichas tres actividades del
espíritu humano se reunirán nuevamente para dar origen a la Gran Escuela de Misterios que
funcionará a la vista de todos los hombres, y sus graduados –o iniciados– reconocidos como
tales, ya nunca más recluidos en el secreto y el anonimato como en el presente.

En la Época Acuariana la actividad básica de la Escuela de Misterios será,
como está señalado por la caída del Equinoccio de Otoño en la Constelación de Leo durante
esa Época, el drama. En las Épocas anteriores, las Cuatro Sagradas estaciones fueron celebras
casi totalmente en el plano físico como ellas aparecían geográficamente en varias localidades
de la superficie de la Tierra; pero en el futuro los Nuevos Misterios serán celebrados
primordialmente como festividades celestes, correlacionadas con sus fenómenos siderales;
pues la Nueva Época dará un salto afuera hacia el espacio, a otros planetas y estrellas, y la
vida terrestre será consecuentemente vista en relación con otros cuerpos de nuestro universo.

Los egos que ahora están entrando a encarnarse están preparándose completamente a sí
mismos para dicha Época de vida súper terrestre: Por algo ya no son las aventuras del Oeste
las que atraerán a los niños, sino las aventuras en el tiempo y el espacio; ya no el vaquero con
sus pistolas sino el viajero interestelar y del vagamundos del espacio. Estos son las señales de
aquello que ha de venir.

Son signos de cosas por venir también los muchos jóvenes que experimentan
con el hipnotismo con sus compañeros y conducen experimentos de mesmerismo y telepatía.

Estos sujetos son menos deseables aspectos de las condiciones de la Nueva era que deberán
ser controlados por los Iniciados de la raza del mañana.

La Escuela de Misterios de la Edad Acuaria enseñará la Ciencia del Espíritu, la
Gnosis de la metafísica, el Arte que será la expresión de las fuerzas del alma; el Misticismo
que es la experiencia directa y personal de la Divina Inmanencia; y todas ellas cooperarán
armoniosamente con las artes seculares y las ciencias del mundo.

Muchos de los espectáculos dramáticos antiguos se recobrarán de los rollos del Éter
Reflector por la Ciencia de la Nueva Edad y se presentarán renovados con técnicas modernas
y serán restaurados en su lugar de honor en nuestra sociedad para ser disfrutados como
antaño.

* * *

del libro "Portales Estelares"

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