miércoles, 29 de septiembre de 2010

Meditación por Uriel


uriel

Capítulo XX
Meditación por Uriel


El Festival del Solsticio de Verano es por sobre todo una Fiesta de la Luz y la
Belleza, y es por esta razón que está colocado bajo la custodia de Uriel, cuyo nombre
significa Dios es Luz, o la Luz de Dios; el cual dispensa las bendiciones de la luz espiritual y
la belleza durante toda la estación del Verano.

Belleza y Visión son las notas - clave del Solsticio de Verano. Belleza y
Visión que caracterizan las actividades de Uriel, el poderoso Arcángel. Cuenta una leyenda
que Uriel fue el maestro del profeta Esdras, y que fue en medio de la belleza de unos prados
florecidos de asfódelos –el místico Ardath– que él derramó sobre su pupilo los dones de la
visión espiritual por intermedio de los cuales éste vio al Cristo cara a cara y profetizó Su
descenso al final de esa época.

Durante el santo Solsticio estival, cuando los campos florecen y el sentido
místico del éxtasis sobrenatural fluye a través de todas las cosas vivientes, Uriel se alza en la
brillante Puerta de Cáncer envuelto en su túnica de etérico azul; y los espacios en los cuales
el Mundo flota se llenan con centellantes estrellas microscópicas, el don de la Madona
Cósmica. Es por intermedio de este azul del Arcángel Uriel unido al plateado de la Madre de
las Estrellas que se cubre la faz de la naturaleza en esa época con un suave y sedoso velo; y
en esa interacción descansa el Misterio del Solsticio de Verano, para cuya celebración los
Templos de Misterios están festonados con resplandeciente azul y plata, mientras, en medio
de todo, las Huestes de Ángeles y Arcángeles canta su adoración al Cristo Ascendente.
Entonces, aquel que tiene ojos para ver, ve como las nuevas corrientes de vida
cósmica están fluyendo dentro de la tierra desde el espacio interestelar por medio del Sol en
Cáncer; y esas fuerzas son, para la visión espiritual, irradiadas desde Uriel, el divino
Arcángel. La Tierra entera está cubierta por un velo de neblina azul dentro de la cual titilan
miríadas de estrellas plateadas. Pero este velo no se detiene en la superficie del planeta,
desciende suavemente dentro de la Tierra, hasta el corazón del Globo: y allí, flotando en
medio y como si fueran parte de la suave niebla, los Ángeles florales están muy ocupados
desenvolviendo sus patrones cósmicos en líneas azul plateadas, y desde esos arquetipos los
pequeños espíritus de la naturaleza, los diminutos seres de la Tierra de las Hadas, crean los
colores y formas que florecerán sobre la faz de la tierra.

En esto yace la explicación de los cuentos de hadas que nos narran sobre el
maravilloso mundo subterráneo, iluminado por el sol invisible, donde todo es luminoso y en
el cual hay jardines de las más maravillosas flores siempre frescas y bellas.

Para aquel que es hallado merecedor de penetrar al Templo la visión de las
hadas se ha despertado y se encuentra invariablemente a sí mismo en un mundo nuevo –
nuevo, y al par antiguo, pues nunca ha estado mucho más lejos del umbral de los sentidos
ordinarios. La apertura de esta visión se produce gradualmente. Primero ve huestes de luces
tremolando, como luciérnagas, en todas direcciones. Luego, ve con más claridad y aquellas
luces vienen a ser las tenues y bellas formas del mundo de las hadas. Según la visión
continúa desarrollándose, las luminosas envolturas de luz que se ven yendo y viniendo por el
horizonte se van transformando en los exquisitos Ángeles. Y cuando la visión se expande aún
más, las tremolante ondas de niebla azul y plateada parecen condensarse allá en lo alto sobre
la Tierra y en medio de los nebulosos pliegues de aquella niebla aparece la figura sublime del
Arcángel Uriel, guardián cósmico del Solsticio de Verano, acompañado de multitud de sus
ministros que van derramando sus bendiciones sobre la tierra en forma y fragancia de
capullos celestiales.

De aquellos capullos se forman las coronas que adornan la frente de los
inmortales de las leyendas y del fiel Discípulo de los Misterios de Cristo que se detiene ante
el Portal abierto del Templo, aguardando su Iniciación en el Rito del Matrimonio Místico. Y
es en esta estación de florecimiento cósmico que el aspirante merecedor dedica su vida de
nuevo a la búsqueda de aquella belleza que no es otra que la Faz de Amor vuelta sobre el
mundo; inspirándole a la vida de pureza, como las flores son puras, y a volver su corazón
constantemente hacia el Sol Espiritual que toda la Creación añora.


* * *

del libro "Portales Estelares"

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