miércoles, 29 de septiembre de 2010

Michael, el Matador del Dragón


Michael, el Matador del Dragón

El Discípulo diligente dedicará bastante tiempo durante el Otoño para meditar
sobre Michael y Su trabajo. Debería poner una atención especial en la obra maestra de Guido
Remi, Michael y el Dragón, en la cual el artista muestra al brillante Arcángel de pie triunfante
sobre un oscuro dragón que está postrado. Para el Neófito, el dragón representa su propia
naturaleza inferior – los elementos no transmutados del alma animal que retardan el
crecimiento espiritual del ser humano; Michael se esfuerza por ayudar al hombre en la gran
victoria. Él le enseña al Neófito la lección de la purificación – la cual es seguida por las
primeras etapas de la transmutación para el Discípulo.

La imagen simbólica de Michael matando al dragón posee un significado tanto
personal como cósmico, pues la maldad colectiva de la raza está creando perennemente una
nube miasmática sobre la Tierra; la cual, bajo ciertas condiciones puede insinuar la forma de
una serpiente o dragón. Cada año, en el Equinoccio de Otoño, Michael entra en conflicto con
esta nube - dragón y cada año la derrota de nuevo, "matando" al fantasma maléfico de forma
que el fresco influjo de las corrientes magnéticas curativas del Cristo pueda pasar libremente
a través de nuestro planeta. Este evento celestial motiva el símbolo tan familiar para nosotros,
que claramente se comunica al alma en momentos de profunda meditación.

Michael es el primero entre los poderosos Arcángeles que guían la evolución
de la Tierra y su humanidad. Fue durante el Gran Tercer Día de Manifestación (el Período
Lunar), que El comandó las Huestes y expulsó a Lucifer y sus Arcángeles rebeldes del Reino
de Jehovah. Este
trabajo se completó durante el Cuarto Día de Manifestación (el presente Período Terrestre),
cuando él asumió la añadida responsabilidad de ayudar al hombre a redimirse a sí mismo
de la dominación de los luciferes. Como se vio anteriormente, la disciplina preparatoria
del Neófito
durante el Equinoccio de Otoño, es la purificación de su naturaleza inferior o alma animal.

Como esto debe ser realizado por todos los hombres, Michael está aún engarzado en su
trabajo redimiente y continuará en su batalla contra el dragón hasta que toda la raza humana
haya sido liberada del impulso luciferino.

Continuando con la Renunciación y su trabajo paralelo de Purificación y
Transmutación, la tarea del Discípulo durante el Equinoccio de Otoño es la Iluminación del
Intelecto, llamado la "cristianización de la mente’. Como dijo San Pablo: "Sean pues
transformados por la renovación (Iluminación), de vuestra mente." Esta es la tarea más
importante que emprende la humanidad hoy día. Esta es la más significativa contribución de
Michael y el total trabajo de esta Estación, que se corresponde con Sagitario.

Al Discípulo avanzado, que ha adelantado bastante en el Sendero, Michael le
enseña la técnica espiritual de amalgamar la substancia - luz de la mente que es la esencia
extraída al purificar la naturaleza de deseos. Cuando el Discípulo ha realizado esta fusión
aunque sea en un pequeño grado, comienza a comprender en algo el significado de aquellas
palabras de Cristo: "Los puros de corazón verán a Dios", pues entonces está en el umbral
mismo de la Iniciación.

* * *

del libro "Portales Estelares"

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